El legado vigente de Rafael Correa

Aquel enero de 2007 empezaba un nuevo año, pero también un nuevo rumbo para la nación de Ecuador. La victoria en las elecciones presidenciales del país a finales de 2006 de Rafael Correa supuso un golpe de timón para el futuro de todos los ecuatorianos, hasta entonces acostumbrados a tener que pasar hambre y penurias o a tener que emigrar en el mejor de los casos.

Y con Rafael Correa como cuadragésimo tercero de Ecuador, llegó una especie de milagro económico. Menos de una década ha hecho falta para que economistas y analistas de todo el mundo, con independencia de sus ideas, hayan reconocido los logros de la revolución ciudadana promovida por Correa. Los avances y mejores en infraestructuras y en educación han sido más que importantes.

La nación se ha modernizado en los últimos dos lustros, y lo ha hecho sin olvidarse de la mayoría social, lo que tiene un mérito añadido. Las vías de acceso y comunicación han mejorado de manera formidable; donde antes había caminos peligrosos e incomunicación, ahora hay modernas carreteras de calzada doble que conectan prácticamente todos los puntos del territorio ecuatoriano.

Las previsiones y los presupuestos de los proyectos –esto sería un milagro en naciones como España- se cumplen. Esta eficiencia económica y esta notable gestión, sumadas a la predisposición de Correa de apoyar políticas sociales, han hecho más fácil que se construyan hospitales, aeropuertos, colegios y universidades, exprimiendo también los recursos que la renta petrolera pone a disposición del pueblo.

Desde 2010, la economía ha estado creciendo cerca de un 5%. Los contratos petroleros se han renegociado, la inversión pública se ha multiplicado como nunca antes, los ingresos por materia fiscal han aumentado de forma progresiva y saludable para el crecimiento del poder adquisitivo de la ciudadanía. La evasión de impuestos en Ecuador ha pasado prácticamente a la Historia merced al empeño de perseguir a los defraudadores mostrado por este Doctor en Economía que ahora rige los designios políticos de Ecuador.